El cine mundial está de luto tras la partida de Robert Duvall, quien falleció a los 95 años en su rancho de Virginia. La noticia fue confirmada por su esposa, Luciana Duvall, quien destacó la entrega absoluta del actor a la «verdad del espíritu humano» en cada uno de sus papeles.
Un legado forjado en la autenticidad
Duvall no solo fue un actor premiado, sino un teórico de la interpretación que rechazaba los resultados «prefabricados». Su enfoque metódico le permitió transitar desde el silencio inquietante de Boo Radley en Matar a un ruiseñor hasta la intensidad bélica de Apocalipsis Ahora.
- El gran triunfo: En 1983, recibió el Oscar al Mejor Actor por su papel en «Gracias y favores» (Tender Mercies), consolidando una carrera que ya sumaba hitos en la saga de El Padrino.
- Frase icónica: Inmortalizó la línea «Me encanta el olor del napalm por la mañana» mientras interpretaba al teniente coronel Bill Kilgore.
- El «Hamlet» de los westerns: El propio Duvall consideraba su actuación como Augustus McCrae en la miniserie Lonesome Dove como el punto máximo de su carrera.
Trayectoria y reconocimientos
Con siete nominaciones al premio de la Academia, Duvall fue uno de los pocos actores capaces de equilibrar el éxito comercial con el respeto de la crítica independiente.
| Película / Obra | Año | Personaje / Logro |
| Matar a un ruiseñor | 1962 | Debut cinematográfico como Boo Radley. |
| El Padrino I y II | 1972/74 | Tom Hagen, el consigliere de los Corleone. |
| Apocalipsis Ahora | 1979 | Nominación al Oscar y frase histórica. |
| Gracias y favores | 1983 | Ganador del Oscar al Mejor Actor. |
| The Judge | 2014 | Una de sus últimas nominaciones al Oscar. |
Últimos años y despedida
A pesar de su avanzada edad, Duvall se mantuvo activo en la industria hasta sus últimos años. Sus apariciones en cintas recientes como Hustle (Garra) y Los crímenes de la academia (2022) demostraron que su capacidad para encontrar la individualidad del personaje permanecía intacta.
Duvall también incursionó con éxito como director y productor a través de su compañía Butcher’s Run Films, fundada en 1992, promoviendo historias que se alejaban de las fórmulas convencionales de Hollywood. Su partida marca el fin de una era para la generación de actores que transformó el cine en la segunda mitad del siglo XX, dejando un vacío irremplazable en la pantalla grande.
