En su decimoctavo enlace telefónico, ambos mandatarios abordaron la agenda de seguridad y comercio en una conversación "cordial y excelente" de ocho minutos.
De regreso de su gira en Pekín, el mandatario estadounidense evitó confirmar una investigación penal contra Raúl Castro por el derribo de avionetas en 1996, pero insistió en que hay "mucho de qué hablar" con La Habana.