El exfuncionario de la administración de Rubén Rocha Moya se puso a disposición de la corte de Nueva York; es el segundo integrante de ese gabinete bajo custodia estadounidense tras la captura de Gerardo Mérida.
De regreso de su gira en Pekín, el mandatario estadounidense evitó confirmar una investigación penal contra Raúl Castro por el derribo de avionetas en 1996, pero insistió en que hay "mucho de qué hablar" con La Habana.