La presidenta de México desestimó los señalamientos del mandatario estadounidense, defendió la soberanía nacional ante las entregas de exfuncionarios de Sinaloa y anunció una agenda de alto nivel con Washington.
De regreso de su gira en Pekín, el mandatario estadounidense evitó confirmar una investigación penal contra Raúl Castro por el derribo de avionetas en 1996, pero insistió en que hay "mucho de qué hablar" con La Habana.