El Departamento de Justicia de EE. UU. presentó una acusación formal contra el gobernador de Sinaloa y otros nueve funcionarios por conspirar con la facción de "Los Chapitos" para traficar fentanilo y otras drogas.
El secretario de Guerra de EE. UU. compareció ante el Congreso para defender un presupuesto militar histórico, condicionando la estabilidad regional a una colaboración más agresiva y veloz por parte del gobierno mexicano.