El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) presentó la primera edición del Índice de Competitividad Regional (ICR), un estudio que evalúa la capacidad de las distintas zonas de México para atraer talento e inversión. En este análisis, Querétaro sobresale como una pieza fundamental de la región Bajío, la cual obtuvo una calificación de competitividad media-alta.
Fortalezas del Bajío y Querétaro
La región, integrada por Querétaro, Aguascalientes, Colima, Guanajuato, Jalisco, Michoacán y Nayarit, es reconocida por su dinamismo tecnológico y su capacidad creativa.
- Liderazgo en Innovación: El Bajío registra el mayor número de solicitudes de patentes en todo el país.
- Atracción de Talento: Factores como la estabilidad económica y el desarrollo social mantienen a Querétaro como un destino atractivo para profesionales y empresas.
- Efecto Regional: El IMCO destaca que el éxito de Querétaro genera beneficios que trascienden sus fronteras, impulsando el crecimiento de los estados vecinos.
Desafíos y áreas de oportunidad
A pesar de su buen posicionamiento, el estudio advierte sobre brechas significativas que impiden a la región alcanzar el nivel de competitividad «alta» que ostenta el Noreste de México.
| Reto Identificado | Impacto en la Región |
| Capital Humano | Bajo porcentaje de mano de obra calificada en ciertos sectores. |
| Seguridad | Percepción de inseguridad que afecta el clima de negocios. |
| Recursos Naturales | Escasez crítica de agua que condiciona el crecimiento industrial. |
| Desigualdad Social | Brechas marcadas entre las zonas industriales desarrolladas y las áreas rurales. |
| Laboral | Persistencia de la informalidad laboral en diversos sectores económicos. |
El camino hacia la alta competitividad
Para que Querétaro y el resto del Bajío logren igualar la competitividad del Noreste, el IMCO sugiere enfocar las políticas públicas en el fortalecimiento del capital humano y la mejora de la infraestructura básica. La ubicación estratégica de Querétaro sigue siendo una ventaja, pero la seguridad y la gestión del agua se perfilan como los temas más urgentes para consolidar el desarrollo regional hacia el cierre de la década.
