El especialista en transporte sostenible y huella de carbono, Ricardo Arredondo, afirmó que las áreas naturales protegidas y los parques urbanos son fundamentales para la captura de carbono y la mitigación del cambio climático, y señaló que en Querétaro existe un déficit de superficie destinada a estos espacios.
Explicó que México es uno de los países con mayor biodiversidad en el mundo, por lo que la preservación de flora y fauna resulta estratégica. Recordó que las primeras áreas protegidas en el país fueron decretadas desde el siglo pasado con el objetivo de resguardar ecosistemas representativos y patrimonio natural.
En el caso de la capital queretana, indicó que, con base en un inventario forestal municipal realizado en una administración anterior, se contabilizaron alrededor de 200 mil árboles para una población aproximada de 800 mil habitantes, lo que representa un árbol por cada cuatro personas. Señaló que este indicador se encuentra por debajo de parámetros internacionales.
Arredondo subrayó que la reducción de áreas verdes impacta en la recarga de acuíferos, la retención de suelo y la generación de oxígeno, además de limitar la captura de dióxido de carbono (CO2). Detalló que una persona que recorre tres kilómetros diarios en automóvil puede generar hasta cinco kilogramos de CO2 al día, mientras que un árbol joven capta entre 10 y 20 kilogramos al año.
Explicó que los árboles fijan carbono a través de la fotosíntesis, proceso mediante el cual absorben CO2 y liberan oxígeno, contribuyendo a disminuir la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera.
En cuanto al crecimiento urbano, señaló que la presión inmobiliaria representa un reto para la conservación de reservas como Peña Colorada, El Cimatario y otras zonas naturales del estado, además de la Reserva de la Biosfera Sierra Gorda. Indicó que los planes parciales de desarrollo urbano deben delimitar con claridad las áreas de conservación, vivienda, comercio e industria.
También mencionó la importancia de contar con inventarios forestales actualizados en los municipios conurbados, con el fin de dimensionar la cobertura vegetal y planear estrategias de reforestación.
Sobre acciones prioritarias, propuso impulsar campañas de reforestación urbana, garantizar el mantenimiento y riego de árboles plantados, así como fortalecer la protección de áreas naturales decretadas. Añadió que el uso de agua tratada para riego puede contribuir a la sostenibilidad de parques y camellones, siempre que exista infraestructura funcional.
Finalmente, hizo un llamado a la ciudadanía a involucrarse en la defensa y conservación de espacios verdes, al considerar que la participación social es determinante para exigir políticas públicas orientadas a la protección ambiental y la reducción de emisiones.
