El panorama comercial entre México y Estados Unidos se tensa este sábado tras las declaraciones de Donald Trump, quien ha amenazado con un cierre parcial de la frontera si no se detiene el flujo migratorio en el sector de Arizona. La retórica proteccionista de la Casa Blanca ha puesto en alerta a los exportadores industriales de México, quienes temen interrupciones en las cadenas de suministro justo antes del Mundial.
Aunque el T-MEC protege el libre comercio, Trump ha sugerido el uso de «aranceles de emergencia» como medida de presión política. El gobierno mexicano, a través de la Cancillería, ha respondido que México está cumpliendo con los acuerdos de vigilancia en el sur del país. Analistas sugieren que este endurecimiento discursivo responde a la política interna de EE. UU., pero el impacto en los mercados ya se percibe con una volatilidad moderada del peso frente al dólar.
La diplomacia mexicana enfrenta un reto crítico para mantener el flujo comercial abierto mientras se gestiona la presión política proveniente de Washington.
