El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este lunes en una conversación con la cadena Fox News que está considerando «en serio» integrar a Venezuela como el estado número 51 de la nación norteamericana. Según el reporte, el mandatario basó su interés en el afecto que los venezolanos le profesan y el valor estratégico de sus recursos naturales.
El factor energético y económico
Durante la llamada telefónica con el presentador John Roberts, Trump destacó el potencial económico de la nación sudamericana, señalando que existen «40 billones de dólares en petróleo» en dicho territorio. El mandatario ha bromeado previamente con la idea de postularse a la presidencia en Venezuela, asegurando que obtendría un respaldo histórico.
Esta declaración ocurre en un contexto de recuperación económica para el país caribeño. Proyecciones de la ONU para finales de abril indican que:
- Ingresos proyectados 2026: Más de 22 mil millones de dólares por exportaciones petroleras.
- Crecimiento: Un incremento superior al 50% respecto a los 14 mil 713 millones de dólares ingresados en 2025.
Respuesta de la presidenta interina Delcy Rodríguez
Desde La Haya, la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, descartó categóricamente cualquier posibilidad de anexión. La funcionaria subrayó que la identidad nacional venezolana se fundamenta en su independencia y no en un estatus de colonia.
Rodríguez recordó que, tras la captura de Nicolás Maduro en enero pasado, se ha mantenido una política de cooperación con Estados Unidos, pero siempre bajo la premisa de ser un país libre. «Amamos nuestro proceso de independencia», declaró al enfatizar que la soberanía no está en negociación pese a la presencia de las reservas de crudo más grandes del mundo.
Antecedentes y declaraciones polémicas
Donald Trump ha reiterado en eventos recientes que su popularidad en el país suramericano es alta, afirmando que los ciudadanos «están bailando en las calles» debido a los beneficios económicos derivados de las inversiones petroleras tras el cambio de régimen. Sin embargo, la postura oficial del gobierno interino venezolano cierra la puerta a cualquier cambio en la estructura territorial o política que implique subordinación a Washington.
