El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, emitió una enérgica exigencia internacional al gobierno de los Estados Unidos para decretar el levantamiento inmediato del bloqueo económico y el conjunto de sanciones financieras que asfixian el desarrollo de Cuba. La organización internacional alertó que las medidas restrictivas impuestas por Washington están vulnerando directamente los derechos humanos de los sectores más desprotegidos de la isla.
De acuerdo con el posicionamiento del organismo emitido desde Ginebra, el endurecimiento de la política exterior estadounidense ha bloqueado los canales de suministro de insumos críticos:
“Las restricciones sobre el combustible impuestas desde principios de 2026 y el reciente endurecimiento de las sanciones extraterritoriales perjudican directamente a los cubanos, en particular a los más vulnerables. Hay niños que mueren porque los médicos no tienen acceso a los suministros y medicamentos esenciales. Esto es inaceptable”, sentenció Türk.
Bloqueo energético de facto y persecución financiera
La oficina de la ONU detalló que desde enero se ha configurado un cerco petrolero que actúa como un bloqueo naval de facto, impidiendo el arribo de buques cisterna a los puertos cubanos. Esto ha provocado prolongados apagones que paralizan la actividad social y productiva.
A esta situación se sumó una nueva oleada de sanciones extraterritoriales implementada en mayo, dirigida de manera específica a congelar operaciones de actores privados, consorcios turísticos, compañías de seguros, empresas de logística marítima e instituciones bancarias internacionales que mantengan vínculos comerciales con el país caribeño. Asimismo, las presiones se extendieron al ámbito judicial mediante acusaciones directas contra el liderazgo histórico de Raúl Castro.
Díaz-Canel denuncia los tres escenarios de la estrategia de Washington
Frente a la escalada de tensiones, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, ofreció una entrevista al medio digital español elDiario.es, donde desglosó las que considera son las tres rutas geoestratégicas que la Casa Blanca opera simultáneamente para forzar una transición política en la isla:
- Estallido social por asfixia: Utilizar el desabasto provocado de recursos básicos como agua y luz para detonar protestas civiles masivas, construyendo con ello un pretexto internacional de «ayuda humanitaria» que valide una intervención extranjera.
- Ocupación económica: Mantener un diálogo coercitivo de máxima presión orientado a tomar el control de los activos y el sistema financiero cubano, desmantelando de forma progresiva el modelo socialista.
- Agresión militar directa: Una intervención armada formal ante la cual el mandatario ratificó el derecho legítimo de la población a organizarse bajo el concepto de defensa nacional para evitar sorpresas o derrotas.
En el plano multilateral, el vicecanciller cubano, Elio Rodríguez, expuso ante el Grupo de Amigos en Defensa de la Carta de la ONU el rechazo de su nación a la doctrina norteamericana de «paz a través de la fuerza», calificándola como una violación explícita al derecho internacional en tiempos de paz.
Reformas internas y contingencia por sismo
En respuesta a la emergencia económica y organizativa, el Parlamento cubano hizo público un proyecto de ley que plantea una reestructuración profunda del aparato burocrático, orientada a reducir de forma considerable el número de ministerios para optimizar el gasto público.
Finalmente, las autoridades de la defensa civil informaron que la costa oeste de la isla, incluyendo la zona metropolitana de La Habana, registró un fuerte sismo de magnitud 6.1 a las 14:00 horas. Pese a la intensidad del movimiento telúrico y las escenas de evacuación en edificios públicos, los balances preliminares no reportaron la pérdida de vidas humanas ni daños mayores a la infraestructura urbana.
