La administración de Estados Unidos confirmó que no mantiene negociaciones activas con el gobierno de Irán para resolver el conflicto bélico que inició el pasado 28 de febrero en conjunto con Israel. La secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, señaló que el diálogo continuará estancado hasta que el presidente Donald Trump considere que Teherán muestra una disposición real para sentarse a la mesa de negociación. La vocera agregó que la postura oficial mantiene abiertas todas las opciones tácticas frente a la República Islámica.
Presión económica y control militar en el estrecho de Ormuz
Como parte de la estrategia para asfixiar la economía iraní, Washington prepara la implementación de la operación «Paria económico», un mecanismo destinado a sancionar a cualquier entidad internacional que mantenga relaciones comerciales con la nación del Golfo Pérsico. En el ámbito militar, la administración estadounidense afirmó sostener un bloqueo naval efectivo sobre el estrecho de Ormuz y haber realizado labores de desminado en la zona comercial, aunque las autoridades de Teherán continúan rechazando dicho control y reivindican la soberanía sobre el paso marítimo.
Desafíos políticos y caída en la aprobación del conflicto
El estancamiento diplomático ocurre en un contexto de creciente descontento social dentro de Estados Unidos. De acuerdo con datos de la consultora Ipsos/Reuters, el respaldo popular a la intervención armada cayó al 31% de aprobación, registrando una baja constante desde el inicio de las operaciones militares en marzo. Pese a este panorama y al desgaste político, el Ejecutivo norteamericano manifestó que no tiene prisa por establecer un calendario de paz, confiando en la efectividad combinada de la presión militar y las sanciones financieras.

