La periodista y escritora Anabel Hernández presentó los hallazgos de su reciente publicación periodística titulada Narcocracia, en donde sostiene que el expresidente Andrés Manuel López Obrador habría asumido y cumplido diversos compromisos con el Cártel de Sinaloa tras recibir supuestos recursos financieros para sus campañas electorales. Según el testimonio atribuido al excapo Sergio Villarreal Barragán, alias «El Grande», el primer acercamiento habría ocurrido durante el proceso electoral de 2006 en un encuentro donde se entregaron más de 500 mil dólares a cambio de garantías gubernamentales.
Promesas de campaña y decisiones del gobierno federal
Entre los pactos referidos por la investigadora destacan la restricción operativa a agentes de la DEA en territorio nacional, el repliegue de las fuerzas armadas para reducir enfrentamientos directos y la protección a mandos de la organización delictiva. Hernández argumenta que la postura del gobierno federal ante agencias extranjeras, la liberación de Ovidio Guzmán López durante el operativo en Culiacán en 2019, el saludo público a la madre de Joaquín «El Chapo» Guzmán y el presunto respaldo electoral al actual gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, constituyen evidencias del cumplimiento de dichos acuerdos.
Financiamiento continuo y expansión del crimen organizado
La tesis de la autora plantea que los apoyos económicos del crimen organizado no se limitaron a la elección de 2006, sino que se mantuvieron durante las contiendas presidenciales de 2012 y 2018 con base en declaraciones de informantes como Dámaso López Serrano, alias «Mini Lic». La periodista concluye que la estrategia de seguridad sintetizada en la frase «abrazos, no balazos» permitió que el Cártel de Sinaloa expandiera sus operaciones de tráfico de fentanilo hacia Estados Unidos, consolidando una dinámica de penetración del narcotráfico en la política institucional de México.
