La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo afirmó que la actual crisis de inseguridad en el estado de Sinaloa es consecuencia directa del injerencismo de Estados Unidos, tras la detención e intervención irregular para capturar al capo Ismael «El Mayo» Zambada. Durante su conferencia matutina, la mandataria sostuvo que dicha acción unilateral provocó el rompimiento interno de la estructura criminal y detonó el enfrentamiento entre las facciones de Los Chapitos y La Mayiza, elevando de forma drástica los índices delictivos en la región.
Las intervenciones extranjeras debilitan las instituciones nacionales
Al recordar su reciente gira por territorio sinaloense, la jefa del Ejecutivo argumentó que la historia demuestra que las invasiones o injerencias internacionales no solucionan los problemas de fondo, sino que merman la soberanía y debilitan a los organismos locales encargados de la procuración de justicia. Detalló que antes de la extracción de Zambada la entidad registraba un promedio inferior a un homicidio al día, y aunque defendió que la estrategia federal ha logrado contener el pico crítico de agresiones respecto a finales de 2024, admitió que la zona mantiene registros delictivos de alta consideración.
Coordinación internacional sin subordinación
Pese al diagnóstico sobre el origen del conflicto, Sheinbaum aclaró que esto no constituye una justificación para dejar de perseguir a quienes delinquen ni para cerrar la puerta a la cooperación con agencias internacionales. Subrayó que el gabinete de seguridad mantendrá el intercambio de datos con autoridades estadounidenses, pero bajo una línea estricta de coordinación sin subordinación, apostando al fortalecimiento de las capacidades de inteligencia e investigación internas para combatir la impunidad desde las instituciones mexicanas.

