El fallecimiento del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano (1934-2026) marca el cierre de un capítulo fundamental en la historia moderna del país. Egresado de la UNAM e hijo del expresidente Lázaro Cárdenas, su quiebre con el partido oficialista en la década de los 80 transformó de manera definitiva la estructura política de México, impulsando las reformas institucionales que permitieron la alternancia en el poder y el fin del régimen de partido hegemónico.
La contienda de 1988 y la fundación del PRD
Tras encabezar la Corriente Democrática e integrar el Frente Democrático Nacional, Cárdenas disputó la presidencia en 1988 en un proceso recordado por la controvertida «caída del sistema» gestionada por la Secretaría de Gobernación. A pesar del dictamen oficial a favor de Carlos Salinas de Gortari, la movilización ciudadana posterior derivó en la fundación del Partido de la Revolución Democrática (PRD) en 1989 junto a figuras como Porfirio Muñoz Ledo, Ifigenia Martínez y Heberto Castillo, consolidando la primera gran fuerza opositora de izquierda.
Primer Jefe de Gobierno y la transición democrática
El legado del político michoacano se afianzó en 1997 al convertirse en el primer Jefe de Gobierno del Distrito Federal electo democráticamente por el voto popular, rompiendo con décadas de regentes designados desde el Ejecutivo Federal. Su persistente exigencia por procesos electorales transparentes dio pie a la creación del Instituto Federal Electoral (IFE) de carácter autónomo, sentando las bases operativas con las que la nación experimentó la alternancia presidencial en el año 2000 y el fortalecimiento de la competencia democrática contemporánea.

