El presidente y director del Museo del Louvre, Christophe Leribault, advirtió que el recinto cultural más visitado del mundo se verá obligado a cerrar sus puertas de forma definitiva si las autoridades francesas no ejecutan un plan integral de modernización e infraestructura. La alerta surge tras una serie de crisis operativas, paros laborales y las fallas de seguridad puestas en evidencia tras el robo de las joyas de la Corona valuadas en más de 100 millones de dólares.
Proyecto «Louvre-Nuevo Renacimiento» y presupuesto estimado
El directivo precisó que el programa de intervención, denominado «Louvre-Nuevo Renacimiento», requerirá una inversión estimada en mil millones de euros distribuida en un plazo de 12 a 15 años. Las obras proyectadas abarcan la rehabilitación de la estructura histórica del edificio, la actualización de los sistemas informáticos de vigilancia y la construcción de un nuevo acceso general para los más de nueve millones de visitantes anuales.
Leribault enfatizó que el financiamiento del proyecto requerirá el respaldo presupuestal del Gobierno central de Francia, así como un eventual ajuste en las tarifas de acceso al público, descartando soluciones superficiales para garantizar la operatividad del inmueble a largo plazo.
Antecedentes de inseguridad y crisis institucional
La viabilidad del museo quedó en entredicho tras el atraco en el que un grupo armado sustrajo piezas históricas en escasos minutos utilizando una grúa de carga. A un año de los hechos, las joyas continúan sin ser recuperadas por las corporaciones policiacas europeas, a pesar del arresto de cuatro presuntos implicados.
Aunado a los problemas de seguridad, la pinacoteca ha registrado fugas de agua en salas de exhibición, irregularidades en el boletaje electrónico y manifestaciones del personal operativo, factores que aceleraron la necesidad de una reestructuración institucional profunda.

