La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo envió un mensaje de tranquilidad respecto a la próxima iniciativa de reforma electoral, asegurando que el proyecto no tiene como objetivo desmantelar los pilares del sistema que han dado resultados positivos. Ante las críticas de la oposición que señalan un posible «regreso al pasado» o un régimen autoritario, la mandataria fue tajante:
“No es una reforma que va a desaparecer muchas cosas que han funcionado en México, pero sí que fortalezca la democracia… falso de toda falsedad que vayamos a un régimen autoritario”.
Prioridades: Fiscalización y Democracia Participativa
Sheinbaum detalló que el foco de la reforma está en resolver vacíos legales que generan descontento social y en optimizar el uso de los recursos públicos:
- Sanciones Rigurosas: Se busca endurecer las consecuencias para candidatos que rebasen los topes de gastos de campaña.
- Transparencia en Recursos: Fortalecer los mecanismos para saber con precisión quién, cómo y cuándo se utilizan los fondos en los procesos electorales.
- Consultas Populares: Implementar ajustes puntuales para facilitar que los ciudadanos participen en la toma de decisiones clave sin alterar la esencia democrática del país.
- Autonomía Garantizada: A pesar de los ajustes presupuestales previstos, la presidenta sostuvo que la autonomía operativa del INE no está en riesgo.
El Reto de la Unidad: Negociación con PT y PVEM
A diferencia de otras iniciativas, la reforma electoral enfrenta un camino sinuoso incluso dentro de la coalición oficialista. El Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde (PVEM) han mostrado resistencia, principalmente en dos temas:
- Reducción de Plurinominales: Se plantea la eliminación de hasta 132 diputaciones de representación proporcional, lo que afectaría directamente la fuerza parlamentaria de los aliados menores.
- Prerrogativas: La disminución del financiamiento público es un punto de quiebre que requiere de un diálogo profundo liderado por la Secretaría de Gobernación.
