El regidor de Cadereyta, Luis Carlos Arellano, ofreció un diagnóstico crítico sobre la situación social, económica y política del Distrito 15, que abarca los municipios de Cadereyta, San Joaquín, Pinal de Amoles, Jalpan de Serra, Landa de Matamoros y Arroyo Seco, una de las regiones con mayores niveles de marginación en el estado de Querétaro.
En entrevista, Arellano señaló que se trata de una zona históricamente rezagada, con profundas desigualdades sociales, dificultades de acceso y carencias graves en servicios básicos como agua potable, electricidad, caminos y drenaje. Explicó que muchas comunidades, particularmente en la zona norte de Cadereyta y en la Sierra Gorda, continúan viviendo sin luz eléctrica, con suministro irregular de agua y sin infraestructura mínima, incluso en pleno 2025.
El regidor atribuyó esta situación al abandono de gobiernos de décadas anteriores, que, dijo, priorizaron criterios de rentabilidad electoral por encima de las necesidades sociales. Recordó que durante los últimos seis años de administraciones panistas en Cadereyta no se construyó ni un solo metro de drenaje en todo el municipio, al tratarse de obras “que no se ven” y que no generan rédito político inmediato.
Arellano destacó que el deterioro de la infraestructura es evidente incluso en la cabecera municipal, donde existen redes de drenaje con más de 40 años de antigüedad que ya habían colapsado por completo. Afirmó que esta falta de inversión estructural impacta directamente en la calidad de vida de la población y se agrava durante temporadas de lluvias, cuando se evidencian los problemas de prevención y planeación urbana.
En contraste, el regidor señaló que programas recientes, como aquellos que entregan recursos directamente a las comunidades, han mostrado mejores resultados. Mencionó esquemas federales y municipales en los que las propias comunidades administran los recursos para obras básicas, lo que ha permitido mayor alcance, corresponsabilidad social y mejoras visibles en localidades indígenas y rurales.
Sobre el escenario político, Arellano consideró que el triunfo de Morena en Cadereyta en la elección de 2024 respondió a un hartazgo ciudadano frente a figuras repetidas del PAN y a la falta de alternancia real. Señaló que candidaturas “muy vistas” y el desgaste acumulado derivaron en un voto de castigo, combinado con la presencia de perfiles nuevos y una marca partidista fuerte.
Finalmente, sostuvo que el reto rumbo a futuros procesos electorales pasa por caminar el territorio, conocer la realidad de las comunidades y gestionar soluciones concretas, más allá de la capital del estado. Afirmó que la política debe hacerse “a ras de tierra” y con presencia constante, especialmente en las zonas que históricamente han sido relegadas.
