La estructura ceremonial fue identificada en un área denominada Sitio 17. Según los arqueólogos, el altar corresponde a la fase Tollan (900-1150 d.C.) y se encontraba rodeado de muros que sugieren la existencia de un complejo residencial de élite.
- Dimensiones: Aproximadamente un metro por lado.
- Construcción: Base de cantera (andesita) con tres cuerpos sin escalinatas, rematados con piedra basáltica.
- Contexto: Se cree que el altar ocupaba el centro de un patio en una zona habitacional de alto rango.
Evidencia de prácticas rituales
Lo más destacado del descubrimiento es la presencia de ofrendas compuestas por partes seleccionadas de cuerpos humanos, lo que refuerza la hipótesis de sacrificios o rituales específicos:
- Restos óseos: Se localizaron cuatro cráneos y huesos largos (fémures) en distintas orientaciones.
- Posible decapitación: Los investigadores no descartan que los individuos fueran decapitados, dado que el patrón de los restos sugiere un entierro parcial con fines ceremoniales.
- Objetos asociados: Junto a los huesos se hallaron vasijas, cajetes negros, navajillas de obsidiana, malacates y punzones de hueso.
Proceso de análisis y resguardo
Para preservar la información antes de continuar con las obras ferroviarias, el equipo de salvamento ha implementado tecnología avanzada y protocolos de registro:
- Documentación: Se realizaron levantamientos con dibujo técnico y fotografías aéreas mediante el uso de drones para reconstruir el plano del sitio.
- Laboratorio: Los restos óseos y materiales malacológicos serán analizados para determinar el origen de los individuos y las marcas de herramientas en los huesos.
- Destino de las piezas: Los materiales cerámicos y objetos recuperados serán trasladados a centros de resguardo en el estado de Hidalgo.
Este hallazgo subraya la relevancia de la vigilancia arqueológica en los grandes proyectos de infraestructura, permitiendo recuperar el patrimonio histórico de Mesoamérica sin detener el desarrollo de las vías de comunicación modernas.
