El Gobierno de los Estados Unidos elevó el tono ante la comunidad internacional y exigió a sus socios de la Unión Europea actuar con la misma firmeza militar y financiera con la que combaten al terrorismo islámico para desmantelar las operaciones económicas del Cártel de Sinaloa.
Durante su participación en la conferencia internacional «No Money for Terror» (Sin dinero para el terror) celebrada en París, Francia, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, equiparó explícitamente el impacto humanitario y la peligrosidad de la organización criminal mexicana con agrupaciones radicales como Hezbolá, argumentando que el tráfico de fentanilo envenena comunidades enteras y amenaza vidas inocentes a escala global.
El llamado a Europa: Desmantelar empresas fachada
Bessent advirtió que la globalización de los mercados permite que las ganancias ilícitas del narcotráfico transnacional se infiltren con facilidad en los sistemas bancarios europeos a través de esquemas sofisticados de blanqueo de capitales. Por ello, instó a las potencias del Viejo Continente a unirse a la estrategia de bloqueo de la Casa Blanca.
«Acabar con la amenaza del terrorismo nos obliga a todos ustedes a dar un paso al frente y unirse a nosotros para erradicar la financiación que lo sustenta, desde las sociedades ficticias (empresas fantasma) arraigadas en Europa hasta las redes bancarias en la sombra», sentenció el funcionario estadounidense.
El secretario defendió el uso agresivo de las sanciones económicas impulsadas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), calificándolas como «instrumentos de paz» diseñados para forzar cambios de comportamiento y congelar la operatividad de los grupos criminales antes de que expandan su influencia territorial.
El espejo del estrangulamiento a Irán
Para ejemplificar el éxito que Washington busca replicar contra el Cártel de Sinaloa y la delincuencia organizada del hemisferio occidental, Scott Bessent dedicó gran parte de su ponencia magistral (Keynote Conference) a presumir los resultados del modelo de «estrangulamiento financiero» aplicado contra la República Islámica de Irán durante el último año:
- Golpe petrolero: Se frustró el ingreso de decenas de miles de millones de dólares derivados de la venta ilegal de crudo proyectada por el régimen de Teherán.
- Decomiso digital: Las agencias de EE. UU. lograron congelar cerca de 500 millones de dólares en criptomonedas vinculadas directamente a las redes de financiamiento iraní y sus milicias afines.
- Monitoreo dinámico: El Tesoro está renovando y flexibilizando las sanciones de manera constante para evitar que pierdan efectividad o que generen consecuencias comerciales no deseadas a terceros.
El mensaje final de la administración de Donald Trump hacia los ministros de finanzas y jefes de inteligencia europeos fue un ultimátum de cooperación bilateral. Bessent concluyó que si las naciones occidentales comparten la indignación ante las agendas desestabilizadoras de Medio Oriente y los cárteles de la droga que inundan las calles con narcóticos, este es el momento definitivo para cerrar filas y actuar en sincronía con los bloqueos financieros dictados desde Washington.
