El encuentro comenzó con una escuadra mexicana que mantenía el control y la posesión del balón; sin embargo, tal como lo había anticipado el guardameta Guillermo Ochoa en la víspera, la contundencia en las áreas inclinó la balanza en favor de las potencias. El mediocampista inglés Jude Bellingham aprovechó dos desatenciones de la zaga tricolor para marcar un doblete consecutivo a los minutos 36 y 38, castigando con severidad al cuadro local.
La reacción de México no se hizo esperar y llegó antes del descanso. Al minuto 42, Julián Quiñones aprovechó un rechace defectuoso de la defensa británica para acortar distancias. Con esta anotación, Quiñones sumó su cuarto gol en la competencia, igualando a Javier «Chicharito» Hernández y a Luis «Matador» Hernández como los máximos anotadores mexicanos en la historia de las Copas del Mundo.
Expulsión, penaltis y despedida mundialista
La parte complementaria abrió una ventana de oportunidad para el combinado nacional ante los más de 80 mil asistentes que abarrotaron el inmueble. Al minuto 54, el defensor inglés Jarell Quansah recibió la tarjeta roja directa luego de cometer una dura falta sobre Jesús Gallardo, dejando a Inglaterra con diez elementos sobre la cancha.
A pesar de la superioridad numérica, un nuevo descuido defensivo provocó que Anthony Gordon quedara mano a mano frente al portero Raúl Rangel, quien terminó cometiendo una falta dentro del área. El delantero Harry Kane ejecutó la pena máxima al minuto 60 para colocar el 3-1.
Nueve minutos más tarde, Raúl Jiménez cobró con éxito un penalti cometido sobre Brian Gutiérrez, devolviendo la esperanza a la tribuna con el 3-2. En los minutos finales, México volcó sus piezas al frente en busca del empate, pero el orden de la selección europea contuvo los embates, decretando el final del camino mundialista para el equipo tricolor.
