La presidenta Claudia Sheinbaum recibió en Palacio Nacional a Seiji Kuraishi, presidente del Comité Económico México-Japón, junto con integrantes de la Federación Empresarial de Japón y el embajador Kozo Honsei. El encuentro tuvo como objetivo principal dialogar sobre las inversiones vigentes y futuras en el país, donde actualmente operan 1,600 empresas japonesas que generan alrededor de 350 mil empleos directos.
Durante el encuentro se abordó la situación de la automotriz Toyota, tras su reciente anuncio de invertir 3,600 millones de dólares para ampliar su planta en San Antonio, Texas, lo que implicará el traslado gradual de parte de la producción de la camioneta Tacoma desde su fábrica de Tijuana, Baja California. La mandataria afirmó que no existe preocupación por este movimiento, explicando que la firma automotriz detalló que se trata de una revisión global y descartó que la decisión esté vinculada con tensiones en torno a la prórroga del T-MEC.
Proceso de transición de Toyota y panorama automotriz
La Secretaría de Economía informó mediante un comunicado que el ajuste de producción por parte de Toyota será un proceso gradual que concluirá en el año 2030, periodo durante el cual la empresa continuará analizando el destino final de la infraestructura en Tijuana. Sheinbaum aseguró que su administración mantiene un canal de comunicación abierto con los directivos para garantizar las mejores condiciones laborales de los trabajadores afectados.
A la par de este ajuste, la dependencia federal subrayó que la automotriz mantendrá sin cambios las operaciones de su planta ubicada en Guanajuato, la cual genera 2,800 empleos directos y miles de puestos indirectos en la región. Asimismo, las autoridades adelantaron que en los próximos días se anunciará formalmente una nueva inversión superior a los 500 millones de dólares en territorio nacional por parte de otra firma del sector automotriz.
Fortalecimiento de la cooperación económica y energética
Esta reunión en Palacio Nacional da continuidad a los acuerdos establecidos entre las cancillerías de ambos países, los cuales buscan reforzar la cooperación energética y económica frente al impacto del conflicto en Oriente Medio sobre los precios globales del combustible. Ante la dependencia de Japón del crudo de dicha región, el gobierno nipón ha intensificado la búsqueda de fuentes alternativas de suministro y socios estratégicos.
Tanto representantes de México como de Japón pactaron el diseño de un marco de diálogo enfocado en la seguridad económica y el fortalecimiento de la relación bilateral de alto nivel, solicitando un entorno propicio y favorable para el crecimiento de los capitales japoneses establecidos en el mercado mexicano.
