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Escándalo de audios filtrados salpica a la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar

Dos grabaciones vinculan a la gobernadora Marina del Pilar en conversaciones con supuestos agentes del FBI sobre extradición, visas y mesas de seguridad.

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Dos grabaciones filtradas pusieron en jaque a la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila Olmeda, tras revelar conversaciones con presuntos intermediarios de agencias estadounidenses. En los audios se abordan temas relacionados con la cancelación de su visa, posibles cargos penales en su contra y su disposición a compartir información confidencial de las mesas de seguridad nacionales para frenar una posible extradición o sanciones financieras.

El escándalo estalló originalmente el 21 de junio de 2026 y escaló de manera crítica este 13 de julio con la difusión de un segundo audio. El contenido de este último material derivó en la exigencia formal del Partido Acción Nacional (PAN) para que la mandataria se separe de su cargo de manera temporal mientras se realizan las investigaciones correspondientes.

El origen del conflicto migratorio

Los antecedentes de esta polémica se remontan a mayo de 2025, cuando el gobierno de Estados Unidos revocó la visa de Carlos Torres Torres, entonces esposo de la gobernadora y encargado de proyectos especiales en la administración estatal. Días después, las autoridades norteamericanas cancelaron también el visado de Ávila Olmeda, convirtiéndose en la primera revocación de este tipo aplicada a una gobernadora mexicana en funciones.

La pareja anunció su divorcio en octubre de 2025. Desde ese momento, la mandataria enfrentó constantes cuestionamientos sobre los motivos reales detrás de la pérdida del documento migratorio, en un contexto donde agencias estadounidenses mantenían bajo la mira a diversos políticos mexicanos por presuntos vínculos con organizaciones criminales.

Contenido de las grabaciones y contradicciones

El periodista Héctor de Mauleón publicó en su columna de El Universal los fragmentos donde se escucha a la gobernadora dialogar con supuestos asesores externos del FBI. En el primer audio, los interlocutores propusieron una reunión en el Consulado de Estados Unidos en Tijuana. Tras la filtración, la mandataria reconoció que la voz era suya y admitió haber contratado al abogado Michael Nadler, exfiscal federal de Florida especializado en delitos financieros internacionales, aunque aseguró semanas después que el litigante ya no trabajaba con ella.

Sin embargo, el segundo audio filtrado el 13 de julio profundizó la crisis institucional al revelar detalles comprometedores:

  • Cooperación por extradición: Ante la advertencia de sus interlocutores sobre una posible orden de extradición, la gobernadora respondió: «¿Están diciendo que me quieren llevar de extradición?… Yo puedo decir lo que he escuchado en las mesas de seguridad». Las mesas de seguridad albergan información altamente sensible compartida entre el Ejército, la Marina, la FGR y la Secretaría de Seguridad federal.
  • Temor a la OFAC: En la llamada, Ávila Olmeda manifestó su temor a recibir sanciones de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de EE. UU., encargada de congelar cuentas bancarias y bienes financieros.
  • Contradicción sobre su defensa: Al ser cuestionada sobre su abogado de Miami, afirmó que Michael Nadler seguía activo en su representación, contradiciendo sus declaraciones públicas previas de que ya no mantenía relación laboral con él.
  • Contactos previos: La mandataria detalló en la grabación haber asistido previamente a una oficina del FBI y haberse reunido semanas antes con personal de diversas agencias de seguridad y del Departamento de Justicia de Estados Unidos.

Posturas oficiales y exigencia de licencia

Tras el impacto del segundo material, el Gobierno de Baja California emitió un comunicado oficial defendiendo que los audios corresponden a fragmentos aislados de una charla privada con personas que nunca acreditaron formalmente su representación institucional. Respecto a la mención de las mesas de seguridad, el documento detalló que la gobernadora se refería estrictamente a los lazos de coordinación institucional propios de una entidad fronteriza, bajo principios de cooperación y no de subordinación.

Por su parte, la dirigencia del PAN catalogó el suceso como un asunto de seguridad nacional y solicitó formalmente que la gobernadora pida licencia al cargo. El partido opositor exigió una investigación transparente y cuestionó el silencio de la federación. Se prevé que el tema sea planteado ante la presidenta Claudia Sheinbaum en sus conferencias matutinas para conocer la postura del Ejecutivo Federal.

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