Durante su comparecencia ante el Comité de Finanzas del Senado de Estados Unidos, el representante comercial Jamieson Greer afirmó que para la administración del presidente Donald Trump será complejo avanzar en la revisión o renovación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) si el gobierno mexicano no coopera en temas clave de seguridad fronteriza y en el cumplimiento de las entregas hídricas pendientes.
Las declaraciones responden a la inquietud expresada por legisladores de Texas, entre ellos el senador republicano John Cornyn, quienes han sugerido la incorporación de sanciones comerciales en caso de mantenerse los retrasos en los aportes de agua estipulados en el Tratado de Aguas de 1944.
Cumplimiento del Tratado de Aguas y coordinación institucional
Aunque la administración de los recursos hídricos compartidos recae en el Departamento de Estado y el Departamento de Agricultura de EE. UU., la representación comercial confirmó que mantiene un seguimiento cercano sobre la materia por su impacto en la agenda bilateral:
- Límite y seguimiento: En compromisos fijados a inicios de año con autoridades estadounidenses, México pactó la entrega de al menos 350 mil acres-pies de agua anuales dentro del ciclo quinquenal vigente, además de un plan para saldar el déficit hídrico acumulado.
- Mecanismo de evaluación: Se establecieron mesas de trabajo mensuales entre dependencias de ambos países para monitorear el flujo del recurso hacia la cuenca del Río Bravo y evitar desfases en las cuotas.
Postura del Ejecutivo mexicano frente a la disponibilidad hídrica
Ante los reclamos sobre los volúmenes pendientes, la presidenta Claudia Sheinbaum precisó previamente que la transferencia de agua está sujeta a los niveles de precipitación registrados en las cuencas nacionales.
La mandataria sostuvo que el esquema quinquenal contempla revisiones periódicas para evaluar las aportaciones en función del volumen de lluvias recibido año con año en el territorio nacional.

