Un estudio científico liderado por Adolfo Pacheco Castro, docente e investigador de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), ha generado un cambio de paradigma en la paleontología al demostrar que el Gran Intercambio Mamífero comenzó al menos hace 10 millones de años. Este hallazgo contradice la teoría científica dominante, la cual sostenía que la migración masiva de fauna entre Norteamérica y Sudamérica inició hace apenas 2.8 millones de años con la formación del puente terrestre de Panamá, redefiniendo el papel de México como una pieza evolutiva indispensable en el continente.
México como bisagra biogeográfica y centro de adaptación faunística
Durante el Mioceno tardío, el territorio mexicano experimentó intensas transformaciones geológicas y climáticas que dieron origen a una compleja topografía y a una amplia diversidad de cuencas. Estas condiciones ambientales convirtieron al país en una bisagra biogeográfica donde los linajes de mamíferos continentales no solo se desplazaron, sino que desarrollaron adaptaciones clave en gradientes tropicales y áridos. Dicho proceso de aclimatación previa en suelo mexicano fue el factor determinante que permitió a diversas especies norteamericanas colonizar con éxito los ecosistemas sudamericanos en épocas posteriores.
La investigación destaca que históricamente el registro fósil se analizaba únicamente desde los extremos del continente, ignorando la posición geográfica de México. Los datos recabados confirman que el país funcionó durante millones de años como un semillero de biodiversidad, una zona de refugio y un centro de origen para múltiples familias de mamíferos, desafiando la noción de que el istmo de Panamá fue el único detonante del flujo de fauna.
Los hallazgos icónicos en la Sierra Gorda de Querétaro
En el estado de Querétaro, los trabajos paleontológicos desarrollados en las cuencas intermontanas de la Sierra Gorda, particularmente en municipios como Jalpan de Serra y Landa de Matamoros, han sacado a la luz especímenes de megafauna con una antigüedad aproximada de 6 millones de años. Entre los descubrimientos más relevantes destaca la presencia de rinocerontes en la zona de Jalpan —un registro inédito para la localidad—, además de restos fosilizados de camellos, caballos prehistóricos y proboscídeos que reconstruyen una comunidad fósil inesperada en la región.
El estudio integra también evidencias recolectadas en otras zonas del centro del país y Zacatecas, donde se identificaron fósiles de nutrias continentales y los registros más antiguos del oso del género Indarctos, el cual migró desde Asia hacia América del Norte. Los investigadores señalan que la diversidad latitudinal de Querétaro, ubicada entre la Faja Volcánica Transmexicana y el Cinturón Mexicano de Pliegues y Fallas, mantiene un alto potencial para futuros hallazgos de pequeños vertebrados y especies clave para la ciencia.

