La mayoría de los delegados de los 193 países miembros de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) abandonó la sala de la Asamblea General cuando el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, subió al podio en Nueva York. La intervención del mandatario israelí estuvo marcada por el rechazo de la comunidad internacional y por intensas manifestaciones en las calles aledañas, donde cientos de activistas de organizaciones como Voces Judías por la Paz y el Movimiento de Jóvenes Palestinos protestaron contra las operaciones militares en la Franja de Gaza y exigieron el cumplimiento de las órdenes emitidas por la Corte Penal Internacional (CPI).
Intervenciones de la Autoridad Palestina y postura de la ONU
Previo al discurso de la representación israelí, el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, ofreció un mensaje por vía remota debido a que la administración de Donald Trump le denegó la visa de ingreso. Abbas expresó su gratitud a las 160 naciones que reconocen formalmente al Estado palestino, condenó el desplazamiento forzado de la población civil y reiteró la urgencia de aplicar el plan de paz aprobado por el Consejo de Seguridad de la ONU para detener las agresiones armadas.
Confrontación con autoridades locales y discurso ante el pleno
Durante su mensaje, Netanyahu calificó de «cobardes morales» a las delegaciones que abandonaron el recinto y rechazó las acusaciones de genocidio, defendiendo la actuación de las Fuerzas de Defensa de Israel. Asimismo, el primer ministro arremetió de forma directa contra el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, quien se ha pronunciado públicamente en favor de su arresto por crímenes de guerra. Las crecientes protestas en la vía pública y la falta de consenso diplomático provocaron que la delegación israelí acortara su itinerario oficial a solo unas horas antes de regresar a su país.
Estrategia diplomática de Estados Unidos ante la Corte Penal Internacional
Por su parte, la delegación de Estados Unidos, encabezada por el secretario de Estado Marco Rubio, mantuvo su respaldo al gobierno israelí. Paralelamente a la cumbre, funcionarios estadounidenses iniciaron gestiones diplomáticas para desincentivar el apoyo de otros países a los procesos judiciales de la CPI promovidos contra autoridades de Israel. La jornada concluyó con más de 100 manifestantes arrestados por desobediencia civil en los accesos a la sede multilateral, entre ellos figuras públicas y activistas por los derechos humanos.

