La XXX Cumbre Iberoamericana concluyó en la capital española con la firma de la Declaración de Madrid, un documento de 20 puntos suscrito por los 22 países participantes para defender el multilateralismo y el Derecho Internacional frente a las presiones del unilateralismo. El consenso de la comunidad iberoamericana incluyó un pronunciamiento directo en su punto cuarto para rechazar la coerción y la aplicación de medidas unilaterales que limiten la capacidad de los Estados para atender sus prioridades de desarrollo, en alusión al escenario de sanciones que impacta a la región.
Tensión Diplomática y Réplica en el Plenario
La sesión plenaria estuvo marcada por el enfrentamiento ideológico provocado por el presidente de Argentina, Javier Milei, quien en su intervención arremetió contra las corrientes de izquierda al equiparar al socialismo con el fascismo. En respuesta, el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, desestimó los señalamientos durante una rueda de prensa posterior, señalando que los insultos no forman parte de la política y que la función de los mandatarios consiste en unir a las naciones. Por su parte, el canciller cubano Bruno Rodríguez denunció el endurecimiento de las sanciones económicas estadounidenses contra la isla.
Acuerdos Multilaterales y Reserva de Cuatro Países
Pese a que las delegaciones de Argentina, Colombia, Costa Rica y Paraguay se disociaron del apartado relativo a las medidas de coerción, el secretario general iberoamericano, Andrés Allamand, aclaró que dicha diferencia no afectó el consenso central del acuerdo. Durante el encuentro, los Estados aprobaron cuatro instrumentos estratégicos: la Alianza Iberoamericana de Inteligencia Artificial, la Red de Protección Civil ante Desastres Naturales, la Carta de Movilidad Académica y la Red de Cuidados. La secretaría Pro Tempore de la cumbre fue asumida por Honduras, sede del próximo encuentro multilateral en dos años.

