El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, sostuvo una audiencia privada de 45 minutoscon el papa León XIV en el Palacio Apostólico. El encuentro tuvo como objetivo principal estabilizar la relación bilateral tras las recientes fricciones públicas entre el presidente Donald Trump y la Santa Sede.
Agenda diplomática: Medio Oriente y América Latina
Durante la conversación, calificada como «amistosa» por el Departamento de Estado, ambos líderes revisaron temas críticos de la agenda internacional. Entre los puntos destacados se encuentran:
- Medio Oriente: Iniciativas para establecer una paz duradera en la región.
- Esfuerzos humanitarios: Coordinación de ayuda en el continente americano.
- Cuba: La situación de la isla bajo la presión de Washington, aunque no se revelaron detalles específicos de lo conversado.
- Libertad religiosa: El compromiso común por la dignidad humana y el derecho al culto.
León XIV, el primer papa estadounidense de la historia (electo el 8 de mayo de 2025), posee un conocimiento profundo de América Latina tras haber servido como misionero en Perú durante dos décadas.
Contexto de la crisis Trump-Vaticano
La visita de Marco Rubio ocurre en un momento de alta tensión. En abril de 2026, Donald Trump calificó al Pontífice como «débil en materia de crimen» y «terrible para la política exterior». Los ataques del mandatario republicano surgieron luego de que el Papa condenara las amenazas de Washington de destruir la civilización iraní y abogara por la paz en Medio Oriente.
Recientemente, Trump acusó al Papa de permitir que Irán posea armas nucleares, declaración que fue desmentida por la doctrina histórica de la Iglesia. Al respecto, el papa León XIV respondió a través de sus portavoces instando a que, si se le critica por proclamar el Evangelio, se haga «con la verdad».
Reunión con el cardenal Pietro Parolin
Tras la audiencia papal, Rubio se reunió con el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano. El encuentro fue solicitado por el gobierno estadounidense para profundizar en la situación de Líbano y los desafíos políticos en América Latina, reafirmando la intención de mantener los canales diplomáticos abiertos a pesar de la retórica presidencial.
