A bordo del Air Force One, durante su vuelo de regreso tras la visita de Estado a China, el presidente Donald Trump reabrió la agenda de política exterior hacia el Caribe. El mandatario republicano se pronunció sobre la severa crisis que atraviesa la isla y el estado de los lazos bilaterales, afirmando tajantemente que los ciudadanos cubanos «necesitan ayuda».
Silencio sobre la acusación formal contra Raúl Castro
Al ser cuestionado por la prensa sobre los reportes de una investigación judicial en curso contra el exdictador Raúl Castro, de 94 años, Trump prefirió mantener la cautela diplomática:
“No quiero hacer comentarios al respecto. Que sea el Departamento de Justicia quien comente sobre ello”, atajó el presidente, dejando la puerta abierta a las filtraciones de inteligencia.
De acuerdo con informes de la cadena CBS, el Departamento de Justicia de EE. UU. analiza presentar una acusación ante un gran jurado contra Castro por el derribo de dos aeronaves de la organización civil de Miami Hermanos al Rescate en 1996, un incidente ocurrido en aguas internacionales que costó la vida a cuatro personas.
Estrategia de presión y diplomacia paralela
La filtración de este caso judicial coincide con una jornada de alta actividad geopolítica en la isla:
- Misión de la CIA en La Habana: El director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), John Ratcliffe, sostuvo una reunión de alto nivel en Cuba con funcionarios del régimen de Miguel Díaz-Canel.
- El enlace clave: Ratcliffe conversó con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del expresidente y actual enlace en las negociaciones bilaterales. Durante el encuentro, la Inteligencia estadounidense planteó las condiciones de Washington para suavizar las tensiones en medio de la crisis energética desatada por el bloqueo petrolero implementado por EE. UU. desde enero.
Con estas acciones, la Administración Trump busca asfixiar financieramente al régimen cubano y usar la histórica causa de Hermanos al Rescate como palanca judicial para forzar concesiones políticas en la isla.
