El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, confirmó que el enfrentamiento armado registrado en el centro penitenciario de El Castillo, ubicado en Mazatlán, se derivó de un conflicto interno entre células pertenecientes a la facción de Los Chapitos. La riña dejó un saldo de 12 personas muertas y 16 heridos, lo que motivó el traslado inmediato de internos y la toma del control del recinto por parte de fuerzas federales.
Disputa de poder tras liberación de un líder criminal
Durante la conferencia de prensa matutina, el titular de la SSPC explicó que el enfrentamiento se desató tras la liberación de un individuo que ejercía un liderazgo clave dentro del penal para el mismo grupo delictivo. Dicha salida generó un vacío de poder y el enfrentamiento directo entre pandillas rivales de la misma organización, escalando rápidamente con el uso de armas de fuego al interior del recinto.
Entre las personas fallecidas se identificó a Eduardo Jonathan Martínez Larios, alias “El Owen”, quien cumplía una condena por portación de armas y delitos contra la salud. El occiso formaba parte del clan familiar de los Martínez Larios, estructura operativa vinculada a la fracción de Los Chapitos con presencia histórica en el sur del estado de Sinaloa.
Refuerzo a la seguridad y plan de nuevos penales
Como respuesta a la crisis, las autoridades federales implementaron traslados programados de reos tanto en el penal de Mazatlán como en el de Aguaruto, en Culiacán. Además, se anunció la construcción de un nuevo centro penitenciario en Culiacán, el cual formará parte de un proyecto nacional que contempla seis nuevos reclusorios distribuidos en estados como Sonora, Nayarit, Estado de México, Chiapas y Veracruz.
Las nuevas instalaciones contarán con infraestructura de alta tecnología, incluyendo sistemas de videovigilancia CCTV, inhibidores de señal telefónica y puntos de inspección avanzados para prevenir el ingreso de objetos ilícitos y garantizar el control operativo.

