El Comité Noruego del Nobel otorgó el Premio Nobel de la Paz 2026 a la jurista y defensora de los derechos humanos sudafricana Navanethem “Navi” Pillay, en reconocimiento a su trayectoria en la promoción del derecho internacional, la construcción de un orden jurídico global y la persecución de crímenes de guerra, genocidio y delitos de lesa humanidad.
El presidente del comité, Jørgen Watne Frydnes, subrayó desde Oslo que el marco normativo internacional representa un pilar indispensable para la resolución diplomática de conflictos frente al incremento de las tensiones bélicas globales.
Trayectoria desde la lucha antiapartheid hasta los tribunales de la ONU
Nacida en Durban en 1940, Pillay se convirtió en 1967 en la primera mujer de color en establecer un bufete jurídico en la provincia de Natal. Durante casi tres décadas defendió a perseguidos políticos del régimen del apartheid, logrando garantías legales para los prisioneros de la Isla Robben, entre los que se encontraba Nelson Mandela.
Tras la caída del régimen segregacionista en 1995, Mandela la nombró la primera jueza no blanca de la Corte Suprema de Sudáfrica. Posteriormente, la Asamblea General de las Naciones Unidas la designó integrante del Tribunal Penal Internacional para Ruanda (TPIR), organismo que presidió de 1999 a 2003.
Hitos jurídicos en la persecución de crímenes de guerra
La labor de Navanethem Pillay sentó precedentes fundamentales para la jurisprudencia humanitaria internacional:
- Jurisprudencia sobre violencia de género: En el caso El Fiscal contra Jean-Paul Akayesu (1998), lideró el fallo histórico que clasificó la violación y la agresión sexual masiva como actos constitutivos de genocidio y crímenes de lesa humanidad.
- Responsabilidad de Jefes de Estado: Participó en la condena por genocidio contra el ex primer ministro ruandés Jean Kambanda, marcando la primera sentencia de esta índole contra un jefe de gobierno.
- Cargos recientes: A sus 85 años, ha encabezado la comisión independiente de la ONU para investigar los acontecimientos en la Franja de Gaza, además de desempeñarse como jueza ad hoc en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en el proceso por genocidio promovido contra Myanmar.

