Aunque las nuevas generaciones en México muestran una inclinación creciente hacia modelos de crianza más cercanos y participativos, la figura del padre proveedor y los estereotipos de género prevalecen como la principal barrera para una corresponsabilidad plena. Pese al incremento en la participación laboral femenina, la redistribución de los trabajos del hogar y del cuidado de las infancias continúa recayendo de manera desproporcionada en las mujeres.
Barreras culturales y precarización laboral
Investigaciones del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) señalan que la noción de valor masculino continúa ligada al éxito financiero y material. Esta exigencia social se profundiza ante condiciones de precarización e intensas jornadas laborales, factores que restringen el tiempo disponible para la convivencia afectiva e impactan el bienestar físico y emocional de los hombres.
Hacia una responsabilidad compartida
El análisis de la institución resalta la necesidad de transformar las estructuras culturales de la familia y el mercado laboral para consolidar la presencia activa de los padres:
- Cambio cultural: Trascender la idea del rol masculino como simple apoyo recreativo o de compras hacia un involucramiento cotidiano en el cuidado.
- Corresponsabilidad: Promover que las labores del hogar sean asumidas como un deber compartido y equitativo en lugar de una tarea asignada exclusivamente a las mujeres.

