El rey Harald V de Noruega falleció este viernes a los 89 años de edad en el Hospital del Reino de Oslo, tras permanecer hospitalizado desde el pasado 17 de agosto debido a una anemia que derivó en una grave infección en la sangre. El monarca, quien ocupaba el trono desde 1991 y gozaba de un respaldo popular superior al 70%, se consolidó como el jefe de Estado más longevo de Europa. Tras confirmarse el deceso, el gobierno noruego decretó luto nacional hasta la realización de los honores fúnebres.
Proclamación de Haakon VIII y continuidad en la corona
De forma inmediata a la muerte del soberano, su hijo menor de 53 años asumió la jefatura de Estado bajo el nombre de Haakon VIII. Durante un Consejo de Estado extraordinario con el gabinete de ministros, el nuevo monarca ratificó que mantendrá el lema histórico de la dinastía: «Todo por Noruega». En la misma sesión se estableció que su esposa adoptará el título de reina Mette-Marit, mientras que su hija Ingrid Alexandra, de 22 años, se convirtió formalmente en la princesa heredera de la corona.
Duelo nacional y muestras de afecto popular
El primer ministro de Noruega, Jonas Gahr Støre, dirigió un mensaje a la nación para expresar la gratitud del pueblo noruego hacia el legado de Harald V y manifestar el respaldo institucional al nuevo rey. Ante el Palacio Real de Oslo y en diversos puntos del país, miles de ciudadanos se congregaron para colocar florales y mensajes de despedida, acompañados por el repique de campanas en las iglesias y salvas de artillería militar para marcar el inicio del nuevo periodo dinástico.

