Durante un evento público en Lubbock, Texas, el mandatario estadounidense Donald Trump volvió a defender sus agresivas políticas comerciales, presumiendo la imposición de un arancel del 25 por ciento a los vehículos exportados desde territorio mexicano. Frente a miles de simpatizantes, el gobernante aseguró que este gravamen ha forzado a diversas armadoras internacionales a reubicar sus plantas de producción en suelo norteamericano, al tiempo que advirtió que las compañías automotrices que decidan mantener sus fábricas fuera de sus fronteras enfrentarán tarifas de hasta el 50 por ciento.
La respuesta del Gobierno Mexicano y el impacto en el T-MEC
Ante estas medidas que han golpeado fuertemente el flujo comercial regional, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha calificado las decisiones arancelarias como unilaterales e injustificadas, señalando que minan la integración del T-MEC necesaria para competir frente al mercado asiático. Tan solo durante el año 2024, las fábricas establecidas en suelo nacional exportaron cerca de 2.5 millones de vehículos hacia Estados Unidos, demostrando el alto grado de interdependencia de la cadena de suministro en Norteamérica.
Negociaciones en marcha bajo la Sección 232
Por su parte, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, encabeza las negociaciones bilaterales con las autoridades en Washington para lograr la revisión y eventual reducción de las barreras impuestas amparadas en la Sección 232 de la ley comercial estadounidense. El funcionario federal argumentó que las tarifas al sector automotriz, así como los impuestos al acero y aluminio, carecen de sustento técnico debido al superávit que mantiene la economía norteamericana, manteniendo la expectativa de alcanzar un acuerdo favorable antes de que concluya el año.

